Categorías
China Coronavirus

En China se derrumba hotel donde mantenían a personas que tuvieron contacto con contagiados

Un hotel en el sureste de China utilizado para mantener en observación a personas que tuvieron contacto con enfermos de coronavirus se derrumbó el sábado y unas 70 personas quedaron atrapadas, según informes periodísticos. De inmediato no se informó de muertes.

Se rescató a 23 personas entre los escombros del hotel Xinjia Express en Quanzhou, informaron el Diario Popular del Partido Comunista y otros diarios.

El gobierno municipal había requisado el hotel de 80 habitaciones para mantener en observación a personas que tuvieron contacto con enfermos de coronavirus, según Diario Popular.

China, donde apareció el virus en diciembre, tiene más de 80.000 casos confirmados, de lejos la cifra más alta del mundo.

El sábado se reportaron 99 casos nuevos, la primera vez desde el 20 de enero que la cifra diaria es inferior a 100. Se informó de 28 decesos, lo que elevó la cuenta a 3.070.

Categorías
China Coronavirus

¿Qué cuidados debe tener una mujer embarazada ante el coronavirus COVID-19?

El nuevo coronavirus COVID-19 afecta a más de 100 mil personas en todo el mundo y complica la vida de millones por las medidas y temores que causa en el resto de la población, incluyendo a las mujeres embarazadas.

En Estados Unidos, después de que se confirmaron los primeros dos casos del nuevo coronavirus en el estado de Georgia esta semana, Leigh Creel, con 20 semanas de embarazo y vive en las afueras de Atlanta, llamó preocupada a su médico para consultarle sobre los riesgos para ella y su bebé.

La respuesta que recibió no la tranquilizó. Los expertos sanitarios no saben si las embarazadas son más susceptibles al virus o si contraerlo aumenta las probabilidades de resultados adversos, como un parto prematuro o la transmisión del virus en el útero.

El personal médico busca aprender más sobre la enfermedad respiratoria, mortal en algunos casos, que se ha propagado rápidamente por el mundo desde China, incluido cómo podría afectar a las embarazadas.

Para las futuras madres, el misterio en torno al virus es preocupante.

«Me preocupa cuando siento que sé tanto como los profesionales de la salud», dijo Creel, quien trabaja en ventas y vive con su esposo y un hijo pequeño.

Actualmente, el número de muertos en Estados Unidos por COVID-19 llega a 14, la mayoría de ellos en el estado de Washington, donde murieron 12 personas de un grupo de al menos 50 infecciones en el área de Seattle. Más de 3.400 personas han muerto en todo el mundo.

Autoridades sanitarias de los condados de Seattle y King en Washington han aconsejado que las personas con «mayor riesgo de enfermedad grave», incluidas las embarazadas, eviten el contacto físico y salir a lugares públicos.

La doctora Laura Sienas, ginecobstetra del Centro Médico de la Universidad de Washington, dijo que la mayoría de sus pacientes embarazadas han preguntado qué pueden hacer para protegerse.

Sienas dijo que su hospital no ha instado a las mujeres embarazadas a ponerse en cuarentena, en contra de las pautas oficiales locales de salud pública.

En cambio, ha enfatizado la higiene diligente y evitar el contacto cercano con otros, la misma orientación que han ofrecido los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) en su sitio web.

Con ese fin, Sienas ha tratado de organizar controles por teléfono, con el objetivo de limitar la cantidad de visitas que las pacientes embarazadas hacen al hospital.

«Definitivamente existe el miedo a lo desconocido, y el embarazo es un momento en el que hay muchas cosas que no sabes y que no puedes controlar», dijo Sienas a Reuters. «Tratar de dar a las personas pequeñas medidas que puedan controlar, como lavarse las manos, ha sido algo tranquilizador para los pacientes».

¿Qué se se sabe?

Los científicos aún no han desarrollado una vacuna contra el virus, y la investigación sobre su transmisión y efectos sobre las mujeres embarazadas ha sido limitada.

Un estudio limitado a nueve embarazadas que dieron positivo a la infección con coronavirus en la región china de Wuhan, todas en su tercer trimestre, no encontró evidencia de que el COVID-19 fuera transferido al útero. Las mujeres mostraron síntomas similares a las pacientes adultas no embarazadas.

«Hay algunas señales de otros coronavirus, como el SARS, de que las embarazadas pueden tener una enfermedad más grave, pero realmente no lo sabemos», dijo la doctora Denise Jamieson, jefa de ginecología y obstetricia de Emory Healthcare en Atlanta y quien trabajó en la división de inteligencia sobre epidemias de los CDC.

El estudio de las mujeres chinas, publicado en la revista científica The Lancet, no encontró rastros del virus en la leche materna. Aún así, Jamieson dijo que advertiría a las madres con coronavirus positivo que corren el riesgo de transmitir el virus a sus bebés a través de gotas respiratorias si eligen amamantar.

«Si se ha confirmado la infección con coronavirus de una mujer, lo más seguro en términos de garantizar que el bebé no se infecte de la madre es separar a la madre y al bebé», dijo, y agregó que la separación podría ser necesaria durante varios días hasta que la madre esté asintomática.

La doctora Denise Jamieson, presidenta de ginecología y obstetricia de la Universidad Emory, dijo al diario The New York Times que lo más probable es que muchas mujeres embarazadas se contagien con el coronavirus por la gran cantidad de casos, por ende será importante la información que obtengan los sistemas de vigilancia en esos casos.

Jamieson es parte del cuerpo médico que elabora las normas del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos sobre cómo proceder en los casos de mujeres embarazadas infectadas con coronavirus. Estas incluyen informar de inmediato a sus doctores cuando tenga síntomas y hacerse la prueba antes de ir a cita para que luego se atienda en un lugar aislado y no contamine a otras embarazadas en los consultorios.

También recomienda que las embarazadas tengan un registro de sus cuidados prenatales por si hay alguna interrupción de los servicios de salud a los que va pueda acudir a otro.

Durante la epidemia de H1N1 se recomendaba separar a las mujeres que daban a luz de sus hijos hasta que no puedan contagiar, así como a desechar la leche materna durante el mismo periodo. Por ello, se recomienda hacer lo mismo con el COVID-19.

Temor en China

En tanto, angustiadas por el coronavirus, hay mujeres chinas embarazadas que dan a luz con miedo, evitan los exámenes prenatales en el hospital para eludir cualquier infección o acuden a costosas clínicas privadas consideradas más seguras.

Una joven madre, Xie, explica que tuvo que dar a luz a su hija sola, sin su marido ni ningún otro miembro de la familia, puesto que ninguno pudo acompañarla al hospital en Wuhan (centro), verdadero epicentro de la epidemia.

La ciudad, cuyos 11 millones de habitantes fueron puestos en cuarentena desde fines de enero, concentra el 62% de los casos del covid-19 registrados en China. La casi totalidad de la población de Wuhan está confinada en sus casas.

Por miedo a contaminarse en los hospitales, Xie renunció a pasar sus exámenes prenatales. Los numerosos controles de carretera en Wuhan habrían dificultado en todo caso su trayecto.

«Me dejaron pasar cuando fui a dar a luz», dice la mujer. «Pero cuando llegué, solo quedaba una sola habitación disponible».

«Durante mi estancia, debí llevar una mascarilla y guantes. Me lavaba regularmente las manos y apenas me levantaba de la cama», dice Xie.

Unos 50 millones de personas están en cuarentena en Wuhan y otras ciudades de la provincia de Hubei.

Apoyo psicológico

Videos de propaganda divulgados por los medios muestran regularmente a voluntarios con combinaciones integrales conduciendo a mujeres embarazadas a los hospitales.

Los servicios de ayuda psicológica aseguran haber constatado una fuerte alza de la demanda.

«En un mes, decenas de mujeres embarazadas y jóvenes mamás han llamado, totalmente angustiadas», explica un voluntario de una asistencia telefónica creada por la iglesia protestante en Pekín.

La epidemia se produce en un contexto en el que la tasa de natalidad está en declive en China. Y ello pese a la flexibilización de la política que limita los nacimientos, que permite ahora a las parejas tener dos hijos.

Según Yi Fuxian, experto en obstetricia en la Universidad del Wisconsin en Estados Unidos, la crisis sanitaria tendrá un impacto demográfico.

«La epidemia provocará un freno en el crecimiento del PIB, un aumento del desempleo y una disminución del ingreso de las familias. Es decir, un descenso en la capacidad financiera para educar a niños y por tanto una baja de la natalidad», explica

Otros estiman en cambio que los largos períodos pasados en casa en cuarentena pueden alentar la procreación.

Así, una banderola de propaganda exhibida en las calles de la ciudad de Henan (centro) vanagloria el patriotismo de los habitantes: «Tener un segundo niño es una buena forma de aportar su contribución al país».

Categorías
China Coronavirus

Clases online en China a 200 millones de niños

Aunque China continúa luchando contra el coronavirus, con 80.422 casos (pero solo 122 nuevos) y 2.984 muertos, el gobierno ya ha dicho a sus ciudadanos que es hora de volver a sus puestos de trabajo. La necesidad apremia. Los negocios no quieren continuar perdiendo dinero y los estudiantes no quieren quedarse atrás en la carrera académica. Para lograr volver a la normalidad el gobierno y empresas de todo el país han lanzado el mayor experimento online de su historia: escuelas virtuales para millones de estudiantes y teletrabajo para muchos de los que todavía siguen atrapados en los lugares donde fueron a pasar el año nuevo lunar.

La disminución de casos del coronavirus esta semana fuera de Hubei ha llevado a que el Gobierno comience a relajar las medidas de contención. Muchos ciudadanos han vuelto por fin a sus puestos de trabajo en muchas provincias. Eso sí, los controles se mantienen. A la entrada y salida de las oficinas hay puestos donde se mide la temperatura a cualquiera que pase, está prohibido subir al ascensor con más de dos personas y se aconseja comer guardando la distancia entre los compañeros.

La mayor escuela virtual del mundo

Cerca de 200 millones de niños, adolescentes y padres desconocen cuándo colegios e institutos volverán a abrir sus puertas. “No sabemos cuándo van a comenzar las clases. Primero nos dijeron que podría ser en marzo. Hemos escuchado rumores que hablan de abril e incluso mayo”, dice Andrea, una madre uruguaya afincada en Fujian, al sur de China.

Sin embargo, que el comienzo del semestre se ha retrasado no significa que los estudiantes en China estén de vacaciones. Desde mediados de febrero millones de niños han transformado los salones de sus casas en áreas de estudio y han sustituido sus cuadernos por pantallas táctiles y ordenadores. La carga lectiva es casi tan exigente como cuando los niños acuden a las aulas.

Han sustituido sus cuadernos por pantallas táctiles y ordenadores. La carga lectiva es casi tan exigente como cuando los niños acuden a las aulas.

«Empezamos con las clases en directo a partir de las 8 de la mañana, luego hacemos una pausa para comer y por la tarde seguimos repasando. Los niños de primaria estudian, sobre todo, caligrafía y matemáticas sin olvidar el ejercicio físico. Se nos hacen casi las 8 de la noche», continúa explicando Andrea por WeChat, la aplicación móvil china equivalente a WhatsApp en Europa.

Decenas de ‘apps’

Para muchos padres, este experimento online está convirtiéndose en una pesadilla por la cantidad de aplicaciones que tienen que descargar y de materiales que les toca enviar cada día. La situación se complica mucho más cuando son los abuelos los que se quedan al cargo de la educación de los pequeños. “Hemos empezado a ir a la oficina y los niños se quedan con mis padres a pasar el día. A ellos les está costando muchísimo seguir este método porque no saben cómo usar las aplicaciones o enviar los documentos», explica Lin, otra madre que trabaja en una consultoría en Cantón.

La migración de los niños de las aulas a sus ordenadores también ha servido para desvelar la brecha digital entre generaciones, áreas urbanas y rurales. En China se calcula que cerca de 60 millones de niños viven en pequeñas ciudades o en el campo bajo el cuidado de sus abuelos. La mayoría son hijos de trabajadores que han emigrado a otras provincias a la búsqueda de mejores oportunidades que las que ofrecen sus lugares de origen.

Niños con mascarillas en un parque en Pekín. (Reuters)

Los padres suelen dejarlos con los abuelos por dos razones. La primera son las largas jornadas laborales que les impiden hacerse cargo de sus hijos. La segunda es el que el ‘hukou’, similar a un pasaporte por comunidad autónoma, en muchas ocasiones limita que los hijos de padres migrantes puedan recibir educación en las ciudades donde se trasladan. Para aquellos que se encuentran en esta situación o tienen difícil el acceso a Internet, la Red de Educación China ha estado emitiendo clases desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche desde el 17 de febrero.

La Red de Educación China ha estado emitiendo clases desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche desde el 17 de febrero

El gobierno también ha puesto en marcha una plataforma online con más de 169 lecciones que se actualizan constantemente para los estudiantes de secundaria. Los mayores operadores móviles del país y otras compañías como Huawei, Baidu o Alibaba han trabajado para que esta plataforma cuente con 90 terabytes de banda ancha y 7.000 servidores. Según ha explicado la televisión nacional CCTV, cerca de 50 millones de estudiantes pueden utilizar este servicio al mismo tiempo.

Teletrabajo para las personas atrapadas

Mientras el país intenta volver a la normalidad, todavía hay millones de personas que continúan sin poder regresar a las ciudades donde tienen sus trabajos ya que el estallido de la epidemia les pilló en plenas vacaciones de Año Nuevo chino. Hubei, el epicentro del brote, mantiene sus fronteras cerradas y sus vecinos siguen teniendo prohibido salir de sus casas.

Bo Liu, un empresario textil en Cantón, reconoce que la situación le está generando problemas porque muchos de sus empleados todavía no han logrado reincorporarse. «En la fábrica más de la mitad del equipo no ha podido regresar debido a las limitaciones en el transporte y cuarentenas. Aquellos que están en la parte comercial afortunadamente han podido continuar trabajando online. Mientras tengan internet, no hay problema», dice Bo Liu.

Pero el teletrabajo no lo soluciona todo. “Estamos teniendo muchos problemas con nuestros proveedores. Si no nos llegan los materiales no podemos enviar nuestros pedidos. De momento, tengo más de 3.000 paralizados”, dice este joven empresario de 31 años.

Para que los trabajadores puedan volver a sus empleos, el gobierno de varias localidades y empresas han empezado a pagar vuelos y billetes de tren a sus trabajadores. Algunas ciudades como Taizhou se ha ofrecido a reembolsar a los empleados el coste íntegro de sus viajes en autobús y trenes de alta velocidad.

Creo que muchas otras empresas como la mía incorporarán el teletrabajo después del coronavirus

En otros casos, como le ocurre a Mei Li, trabajar online ha sido muy positivo. «Al principio fue difícil. No era muy productiva y me distraía con facilidad, pero al cabo de los días pude ver las ventajas. No pierdo tiempo en transportes ni arreglándome y además, puedo comer en casa. Prefiero tener la flexibilidad para elegir si quiero trabajar en una cafetería y organizarme por mí misma. Creo que muchas otras empresas como la mía incorporarán esta forma de trabajo después del coronavirus”, explica la joven de 29 años, que trabaja para una consultoría en Shanghái.

Trabajadores migrantes, no pueden retrasar más volver a sus empleos

Quienes con más desesperación necesitan que la situación vuelva a la normalidad son los trabajadores migrantes en China. “Me daba mucho miedo subirme al tren y volverme a Zhuhai desde mi ciudad, pero no tengo elección. Si no vuelvo, no tengo salario. Además, si retrasamos la apertura de la peluquería quizá las pérdidas acaben cerrándola”, dice Qing Hua, un peluquero que trabaja en una peluquería en el centro de Zhuhai y que comparte habitación con otros dos compañeros en el piso alquilado por su jefe.

Se calcula que en China existen cerca de 300 millones de trabajadores que se han mudado de zonas rurales o ciudades pequeñas a otras más grandes en busca de trabajos mejores. A pesar de que estos trabajadores han sido el motor del milagro económico chino, muchos de ellos siguen bajo condiciones laborales precarias y sueldos bajos.

La mayor parte de ellos están empleados en fábricas, en la construcción y, cada vez más, en la industria de servicios. Aunque los salarios han ido creciendo en los últimos años según el boletín laboral chino, su sueldo continúa siendo bajo con una media de 500 euros mensuales.

A pesar de ser grandes ahorradores guardando cerca del 20% de sus salarios, según explica The Economist, la situación es crítica para ellos. Muchos llevan semanas sin trabajar y no saben cuándo las fábricas o las empresas donde están empleados volverán a abrir sus puertas. La situación de aquéllos que tienen un ‘hukou’ de Hubei todavía es más complicada. Muchos están siendo discriminados a pesar de no haber estado en la provincia incluso desde hace años.

Para que la normalidad vuelva al país es importante la protección de estos trabajadores, pues de ellos depende en gran medida que China vuelva a tener el motor de su economía funcionando.