Categorías
Coronavirus Rusia

Cuarentena en Rusia por el coronavirus

Rusia está recluyendo a sus ciudadanos con síntomas de coronavirus y sacando del país a los extranjeros que no colaboren. Las autoridades de Moscú han deportado ya a por lo menos 88 ciudadanos extranjeros que violaron las medidas de cuarentena impuestas sobre ellos como precaución contra el coronavirus. 

En febrero, Rusia informó de sus dos primeros casos de coronavirus, puntualizando que las personas infectadas eran ciudadanos chinos que a día de hoy ya se han recuperado. Ante la situación, que tiene alarmado al mundo entero, Moscú ha reaccionado sobre todo contra sus vecinos, impidiéndoles entrar al país a los chinos primero, y ahora también a los iraníes, dos de los países más afectados por el Covid-19. 

Las autoridades de Rusia pugnan estos días por tener bajo control no solo a las personas con síntomas, sino también a los animales. Las autoridades de Moscú están cazando a los animales callejeros y exterminando a las ratas como medida de precaución contra el nuevo coronavirus. Algunos defensores de los derechos de los animales denunciaron estas medidas por ser demasiado crueles y sin fundamento científico.

Mientras los animales pasan a ser otro nuevo objetivo, cientos de personas han sido puestas en cuarentena y las autoridades locales han llevado a cabo redadas contra posibles portadores del virus. De hecho, han usado por primera vez tecnología de reconocimiento facial para aplicar medidas de cuarentena.

La fuga de Alla Ilyna, una ama de casa, que se volvió viral

Uno de los casos fue el de Alla Ilyna, ama de casa de 32 años que había sido puesta en cuarentena en esa clínica después de que acudiera a un chequeo tras regresar del balneario chino de Hainan con dolor de garganta. Su caso se hizo popular en todo el país. Dio negativo en el test del coronavirus tres veces. Cuando los médicos insistieron en que tenía que quedarse más tiempo, decidió fugarse. Un juzgado la obligó a volver a la reclusión hospitalaria. Finalmente, fue dada de alta, pero su caso ha marcado un precedente. La institución que vigila la protección de la salud pública, Rospotrebnadzor, está proponiendo castigos más estrictos para los pacientes que violen la cuarentena

«Las tres pruebas mostraron que estaba completamente sana, ¿por qué demonios esta cuarentena?», se quejaba desde su reclusión Ilyna. Para escapar de su confinamiento, relata, “use mis conocimientos de electrónica, porque el sitio donde me tenían no estaba en buenas condiciones, allí no había nadie que tirara la basura, y no tenía casi nada con qué asearme”. 

El jefe del servicio hospitalario, Alexéi Yakovlev, recordó que “esta chica recibió una orden del Rospotrebnadzor [la Autoridad de Salud] para su hospitalización y observación durante 14 días, y en caso de una amenaza de propagación de enfermedades particularmente peligrosas el gerente tiene el derecho de introducir medidas restrictivas”. Según explicó al periódico Fontanka “en algunos casos, si la fuga conlleva consecuencias para terceros, no se excluye la responsabilidad penal». De hecho tras conocer su fuga denunció a Ilyina a la policía. 

Ilyna no ha sido la primera paciente que escapó de la cuarentena en Rusia. El mes pasado, los medios rusos informaron que otra mujer, Guzel Neder, de 34 años, y su hijo huyeron de un hospital en la ciudad de Samara, al sur del país. Cuando en el quinto día de hospitalización la mujer descubrió que estaba embarazada, su temor a contraer el virus en el hospital aumentó, pues los procedimientos de seguridad dejaban mucho que desear.

En Moscú se ha puesto en marcha un sistema de reconocimiento facial a través de las cámaras de la ciudad. Ya han atrapado a 88 fugitivos de la cuarentena, mientras que otros 88 han sido expulsados del país por ser extranjeros y no haber cumplido con los procedimientos de la cuarentena, según The Moscow Times. 

El enfado de China

En el Kremlin hay preocupación debido a que su país comparte frontera con el país que ha sido foco de la pandemia. Por eso ha cerrado parcialmente la frontera con China y los ciudadanos chinos tienen vetada la entrada de manera temporal. 

El cierre de 16 pasos fronterizos que Rusia tiene con China, decretado el mes pasado, es un retroceso cualitativo en las relaciones con el gigante asiático, que se acaba de consolidar como un buen cliente energético de Rusia. El enfado del socio oriental no ha tardado en llegar. La embajada de China en Rusia ha exigido a las autoridades en Moscú que pongan fin a las que considera medidas discriminatorias contra los ciudadanos chinos, diciendo que están dañando las relaciones y alarmando a los residentes chinos de la capital rusa. La declaración coincide con las primeras noticias sobre las instrucciones que están recibiendo los conductores de autobús de la capital: avisar a la central si se suben chinos al vehículo. 

La epidemia del coronavirus está teniendo una incidencia baja en Rusia, pero incluso bromear con el asunto es peligroso. Eso es lo que ha sucedido con un conocido bromista procedente de Tayikistán, que simuló el pasado 2 de febrero en el metro de Moscú un ataque de neumonía. Se dejó caer al suelo del vagón. Alguien gritó «¡coronavirus!». Los viajeros salieron al andén despavoridos. Llevaba puesta una mascarilla y fingió sufrir convulsiones. La secuencia acabó en YouTube, lo que puso en alerta inmediatamente a la Policía rusa, que lo localizó y lo detuvo. 

Pero no todo son malas noticias. La incidencia de momento es baja y Rusia ha desarrollado cinco prototipos para una vacuna contra el coronavirus, dijo la viceprimera ministra Tatiana Golikova. Pero queda mucho invierno por delante y los colegios barajan volver a suspender las clases. El principal objetivo es evitar que los contagios colapsen hospitales.